viernes, 3 de agosto de 2012

Y caigo...




Caigo del precipicio de los primeros tiempos. Del sueño paso a la realidad.

Me enamoro poco a poco de tu despertar. Del primer rayo de sol al que invitas tú, ese que entra valiente en la habitación y acaba con mi oscuridad, y la de mis sueños.


Me enamoro del realismo que empieza entonces, cuando abro un ojo y recuerdo que aunque te vas corriendo, porque llegas tarde, estás ahí.


Día tras día este rayo de sol me engancha.


Y duermo un ratito más... pero mis sueños ya no son oscuros.


Y caigo...